Un fiscal pidió llamar a indagatoria al profesor de básquet luego de los resultados de Cámara Gesell

Después de cuatro días de repasar las declaraciones de testigos y lo que contó A., de 6 años, ante los especialistas de la Cámara Gesell, el fiscal Gabriel Macías se expidió sobre la causa en la que se investiga a un entrenador de básquet por abusar de la chiquita en el club de la Sociedad Italiana de Villa Mercedes. El funcionario judicial solicitó que el profesor sea indagado por los ultrajes denunciados por los padres de la nena.

El delito por el que pidió el llamado a indagatoria no es menor: es “Abuso sexual gravemente ultrajante, por ser encargado de la guarda”, confirmó Pascual Celdrán, el abogado de la familia de A.

Ahora, el juez de instrucción Penal 1, Alfredo Cuello, deberá evaluar si corresponde o no hacer lugar a tal petición. Según calculaba Celdrán, el lunes o martes próximo, a más tardar, el magistrado seguramente resolverá al respecto de la solicitud hecha por Macías.

El representante del Ministerio Público Fiscal consideró para requerir tal medida no solo el testimonio de la niña, sino también las conclusiones de la psicóloga que la entrevistó en la Cámara Gesell.

Puesto que para la profesional, no solo es creíble lo que la pequeña les relató sobre lo que su entrenador le hacía, sino que ella presenta patrones que corresponden o al menos son acordes con los de una víctima de ultrajes.

La licenciada refirió que A. mencionó varios episodios de abuso a los que la sometió el hombre. Describió una serie de manoseos, besos que le dio su profesor y los pedidos permanentes que le hacía para que no fuera a entrenar con calzas o pantalones sino que siempre usara polleras.

Esos ultrajes se dieron en las pocas ocasiones que la niña pudo ir al club el año pasado y en los primeros dos meses de este. Todos sucedieron en un sector ubicado en el primer piso del establecimiento, a un costado de la cancha de básquet, un sector que está fuera de la vista de quienes asisten a practicar deportes. Es un cuarto al que se accede a través de una escalera y en la que hay una especie de cocina, pues la usan para calentar agua.

Las otras pruebas que contempló el fiscal fueron las testimoniales. Entre ellas se cuenta la de un entrenador de básquet de una categoría diferente a la del denunciado. El profesor dijo que había notado cómo A. buscaba refugiarse en él, para de alguna manera alejarse del otro hombre. También refirió que había advertido algunos cambios en la niña, como el hecho de que ya no quería ir más al club ni practicar básquet.

El resto de los testigos confirmaron que el vínculo entre el denunciado y la criatura iba más allá de ser el entrenador, puesto que él había visto crecer a la nena. Según relataron, él conocía muy bien a la familia de la víctima, con la cual tenía una amistad, dado que conocía a C., la madre de la niña, desde que jugaba al básquet.

Para C., el pedido de indagatoria es un avance. “Es un paso más en toda esta lucha. Ahora esperamos que el juez no se tome su tiempo para indagarlo y, después, con todas las pruebas, detenerlo”, expresó.

Dijo que ellos no estarán tranquilos hasta ver al hombre tras las rejas. “Mucha gente nos cuenta que lo ve, que anda en un auto blanco, como si nada”, manifestó.

Respecto a su hija, comentó que no está ni bien ni mal, que “está”, y que próximamente recibirá asistencia psicológica.