Riesgo nuclear en la guerra en Ucrania es mayor que en la crisis de los misiles

Redacción América, 14 oct (EFE).- El imprevisible comportamiento del Kremlin y la ausencia de diálogo entre el presidente ruso, Vladímir Putin, y los líderes occidentales, especialmente el mandatario estadounidense, Joe Biden, hacen que el riesgo nuclear en la guerra en Ucrania sea mayor que el que existió durante la crisis de los misiles, también conocida como crisis de octubre y que se desató este viernes hace 60 años.

Esto es lo que consideran diversos analistas consultados por EFE, a los cuales se les preguntó acerca de las semejanzas y diferencias entre ambas situaciones de tensión que ponen a la humanidad ante el riesgo de un escenario de confrontación nuclear.

Fue el mismo presidente estadounidense, Joe Biden, quien la semana pasada comparó la situación actual con el conflicto de octubre de 1962, cuando Estados Unidos descubrió que la URSS había instalado en Cuba 42 misiles con ojivas nucleares de alcance medio apuntando a su territorio.

«Por primera vez desde la crisis de los misiles de Cuba, tenemos la amenaza de un arma nuclear», dijo Biden sobre su homólogo ruso, quien ha espoleado el fantasma nuclear a medida que se complicaba la invasión a Ucrania que ordenó en febrero.

El líder estadounidense advirtió: «No creo que se puedan usar armas tácticas nucleares sin terminar en el Armagedón».

El imprevisible comportamiento de Putin
«La historia de las armas nucleares desde la Guerra Fría está llena de momentos aterradores. Este es uno de ellos, porque no sabemos qué podría impulsar al presidente ruso, Vladímir Putin, a cruzar el umbral nuclear», dice a EFE Sharon Squassoni, investigadora sobre armamento nuclear en la Universidad George Washington.

Según esta profesora, la «gran similitud» entre la crisis de Cuba y la guerra en Ucrania es que la URSS utilizó entonces la amenaza nuclear para disuadir a Estados Unidos de invadir la isla, y Putin lo hace ahora para desalentar a Washington de seguir ayudando a los ucranianos.

Pero también hay diferencias, como el hecho de que Rusia no ha movilizado por ahora armamento nuclear hacia Ucrania, apuntó.

Squassoni cree que hasta el momento las amenazas de Putin han sido bastante «vagas», pero no por ello hay que restarles credibilidad, porque «es muy preocupante la cantidad de veces que Putin y otros funcionarios (rusos) han plantado el fantasma del uso de armas nucleares”.

El tipo de «liderazgo» que hubo en la crisis de los misiles de Cuba no existe en este momento, apunta Juan Luis Manfredi, titular de la cátedra Príncipe de Asturias de la Universidad de Georgetown, en Washington.

«Si algo sabemos de Cuba es que se paró la crisis porque había una negociación por detrás entre los dos máximos mandatarios. Hoy Putin ha renunciado a la negociación, no hay una negociación posible», señala a EFE este experto en relaciones internacionales.

Amenazas reales
En su opinión, «las amenazas de Putin son reales y hay que tomárselas en serio». Por eso no descarta un «disparo de forma teatral» ordenado por el líder del Kremlin para demostrar su poderío.

«Si Rusia decidiera usar misiles balísticos, cruzaría una línea roja que obligaría a Estados Unidos a incorporarse a la guerra de forma más sólida. Es terriblemente peligroso», asegura este académico.

Para Squassoni, el disparo de armas nucleares no tendría «ningún sentido» ya que no hay forma de que eso ayude a Putin a lograr sus objetivos. Pero «no podemos saber al 100 por ciento si las usará», admite.

Por su parte, el sociólogo cubano Rafael Hernández, experto en las relaciones de su país con EE. UU., sostiene que la crisis de los misiles de 1962 se «cerró en falso» y que sus consecuencias se arrastran hasta la actualidad. Sin embargo, cree que entonces prevaleció la «prudencia» y la «cooperación internacional» para evitar un desastre nuclear, algo que no percibe en la guerra en Ucrania.

Hernández apunta que EE. UU. respondió de una manera «militarmente muy peligrosa» que estuvo a punto de desembocar en un conflicto, pero subraya que entonces se recurrió a la negociación: «Los líderes de los países pudieron participar y cooperar para encontrar una solución».

El acuerdo, cada vez más lejos
Esa situación contrasta con la de la invasión rusa a Ucrania y la amenaza nuclear del Kremlin. «¿Estamos en el camino de encontrar un acuerdo político entre los líderes que están involucrados en el conflicto entre Rusia y Ucrania? Yo creo que no», afirma.

«(Entonces) predominó la prudencia, no la arrogancia ni la fiebre militarista. La política es para resolver conflictos. Yo no veo que en las circunstancias actuales estemos cerca de una solución del conflicto. Predominan el choque armado, los muertos, las acciones militares y la bravuconería», compara.

Hernández apunta asimismo que toda crisis nuclear tiene una componente imprevisible, que la hace «enormemente peligrosa». «Una vez que la crisis se desata, pensar que va a estar bajo control de las partes es una fantasía», advierte.

“El paralelismo más evidente es que la situación actual en Ucrania es, junto con la crisis de los misiles en 1962 y la guerra del Yon Kipur en 1973, los momentos en que se ha estado (y se está) más cerca de una escalada nuclear”, apunta Fabián Calle, especialista de la National Defense University de Washington.

Amenazas constantes
Calle llama la atención sobre el hecho de que Putin y su ministro de Relaciones Exteriores, Serguei Lavrov, han amenazado decenas de veces con usar las armas nucleares. “Durante la Guerra Fría, la amenaza se manejó con parquedad, no era parte del discurso cotidiano. Están banalizando algo muy serio. Eso no habla bien de cómo se siente Rusia”, considera este experto del Center for Homeland Defense and Security.

En 1962, EE. UU. comprobó que la URSS estaba introduciendo armamento nuclear en una zona geográfica de su influencia y reaccionó para que se retirara. “La crisis de Ucrania es muy diferente, porque es Rusia la que invade otro país y como le va mal en la guerra, amenaza con el uso de armas nucleares”, agrega Calle.

Y a pesar de que la tecnología permite formalmente que Putin y Biden puedan comunicarse más fácilmente hoy que sus antecesores Nikita Kruschev y John F. Kennedy, “nadie se imagina hoy en día a Rusia o a Estados Unidos aceptando mantener en secreto algo tan relevante” como fue la retirada de los misiles Júpiter de Turquía. “Es uno de los grandes misterios de la diplomacia”.

Como seis décadas atrás, “hoy volvemos a poner en el contexto de la política internacional la condición nuclear del mundo”, explica a EFE Juan Battaleme, director Académico del Consejo Argentino para las Relaciones Internacionales (CARI).

La crisis actual, más peligrosa
“Esta es una crisis mucho más peligrosa que la de 1962, porque aquella se dio en un contexto de bipolaridad establecida, pero ahora existe un contexto de transición internacional”, explica Battaleme, quien aconseja “prestar mucha atención y no tomar las amenazas de Putin como un ‘bluff’”.

Lo que hace más grave la situación actual es que en la crisis de los misiles de Cuba se hablaba del eventual despliegue y operación de misiles SS2, “pero en este momento tenemos armas nucleares en Europa y Rusia. Ya no hablamos de desplegarlas, sino de usarlas”, señala el también profesor de Relaciones Internacionales de la Universidad de Buenos Aires.

Y para terminar de complicar la situación, apunta Battaleme, “existe una sobrecarga de información tal que mete presión a los líderes, porque en cuanto hubiera imágenes de armas nucleares usadas en Ucrania inundando las redes sociales y los canales informativos, los líderes mundiales se verían obligados a responder inmediatamente para no mostrar debilidad. Ahí hay un gran signo de interrogación”.